La mañana del 9 de marzo los investigadores que aún estaban en activo eran apenas cuatro: la
doctora Zimmerman, el agente Rivers, el Doctor Fowley y el trastornado Connors;
Alfred y Rupert continuaban desaparecidos y el grupo tenía escasas esperanzas
de que apareciesen.
Así pues,
alicaídos y aún conmocionados por la pérdida, los investigadores se disponen a
continuar con sus investigaciones sobre la expedición Carlyle, el siguiente
paso será la fundación Penhew, fundada por Sir Aubrey Penhew, uno de los
integrantes de la expedición que investigan.
La fundación
Penhew se encuentra cerca del museo británico y la calle Oxford, al norte del
Támesis, es un gran edificio de dos plantas que por suerte se encuentra
abierto. Tras un corto intercambio de presentaciones el recepcionista de la
fundación les lleva ante el Dr. Edward Gavigan, director de la fundación
Penhew, un galán entrado en edad de estricta caballerosidad inglesa. Pasado el
turno de las presentaciones comienzan a hablar sobre la expedición Carlyle, el
difunto Jackson-Elias y sus sospechas acerca de que algunos de los miembros de
la expedición pueden seguir con vida. Gavigan comenta con los investigadores
datos sobre la expedición y les aporta un nuevo dato que no sabían, al parecer
Carlyle estaba perdidamente enamorado de una mujer africana que les sirvió de
guía; la cual, en Egipto, les robó todo el dinero y huyó. El Dr. Gavigan se
muestra reservado a la hora de hablar de la excavación que Carlyle comenzó en
Dashur, de unas cartas personales que el Sr. Penhew le dirigió y la leyenda del
Faraón Negro, tachándola rápidamente de mito y superchería. Tras la poco
fructífera conversación el doctor lleva a los investigadores a través de una
interminable charla mientras les muestra la exposición de la planta superior. Tras unas horas, todos los investigadores se marchan al hotel, excepto la Doctora Zimmerman,
que prefiere seguir disfrutando de la exposición.
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El despacho de Edward Gavigan en la Fundación Penhew |
Al mismo
tiempo Rupert Nicholls acaba de volver a Londres junto con su enigmático
compañero y tras cambiarse de ropa y entregarle la máscara al sujeto se dirige
a recepción para realizar una serie de llamadas. La primera para informar a la
policía acerca de su no desaparición y el asesinato de Alfred a manos de Miles
Shipley (acuerda pasar en unas horas por Scottland Yard para realizar la denuncia).
La segunda llamada a la fundación Penhew donde le pasan con la Dra. Zimmerman que,
estupefacta, acepta ir al hotel a hablar con el resto del grupo, aunque no sin
antes citarse para cenar con Gavigan.
Cuando llegan
todos Rupert les lleva a su habitación donde les cuenta su periplo por el
pasado y que debe entregar a la máscara a su compañero de viaje. Tras escuchar
la negativa de sus compañeros a que aquel hechicero prehistórico se, llevase la
máscara Rupert hace notar que es propiedad del Dr. Jackson-Walker y que él
estará dispuesto a escuchar sus quejas.
Tras la comida
el detective Rivers se dirige a la oficina de la Agencia Continental
en Londres, donde informa al director de la misma, el Sr. Doyle, sobre la
investigación en la que está trabajando, aunque sin entrar en demasiados
detalles. Doyle le indica la localización de una hemeroteca en la que está
seguro de que podrá encontrar información sobre los asesinatos egipcios y se
compromete a enviar a uno de sus detectives al pueblo de Lesser Edale, en
Derbyshire, para investigar los asesinatos ocurridos allí.
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La oficina de la Agencia Continental en Londres |
Mientras tanto
Rupert va a Scotland Yard, donde convence al detective Taylor, encargado del
caso de Miles Shipley, sobre la necesidad de que ojeen los libros que
requisaron y se informa sobre la vista de juicio de la Dra. Zimmerman.
Tras el paso por el Yard decide pasar a presentarse formalmente ante el Dr.
Gavigan, pero al llegar frente a la fundación observa un inusual número de
árabes por la zona, una zona rica de la ciudad. Tras seguir a uno de ellos
observa como un camión carga objetos que están sacando de la fundación y decide
seguir al camión en taxi. Sin embargo el taxista no es demasiado bueno siendo
sigiloso y los árabes se dan cuenta de que están siendo seguidos, así que
deciden aparcar y espantar a Rupert y su socio taxista, los cuales deciden no
tensar más la situación y abandonar.
Rupert vuelve
a la fundación y mantiene una intrascendente charla con Edward Gavigan en la
que observa que la caja fuerte está abierta mostrando un sobre lleno de,
probablemente, dinero.
Ya en el hotel
Rupert informa a sus compañeros de lo que ha visto y acuerda con ellos un plan
para esa noche. Elisabeth cenará con Gavigan, Connors y Fowley vigilarán el
camino que tomen los doctores y Rivers y él entrarán a la fundación a buscar
información y las cartas de Penhew a Gavigan.
Llegada la
noche Rivers y Rupert consiguen forzar la puerta trasera de la fundación la
cual les muestra inmediatamente la entrada a un almacén. Tras inspeccionarlo
superficialmente Rivers hace notar que la zona cercana a un enorme sarcófago
tiene menos suciedad encima, puede que el sarcófago se mueva, sin embargo ni
entre los dos consiguen empujarlo, justo cuando Rupert se disponía a buscar la
apertura del sarcófago Rivers pulsa los ojos del sarcófago revelando unas
escaleras que conducen a un sótano.
Los
investigadores, estupefactos, contemplan multitud de estatuas que representan a
diversos seres de los Mitos, extraños ingredientes, antiguos pergaminos y
multitud de libros antiguos. Entre los dos consiguen cargar un pequeño cofre,
una vasija, varios pergaminos, dinero y un par de libros, sin embargo Rupert
está sediento de venganza y decide prender fuego a los objetos de madera del
sótano mientras el agente Rivers asegura la salida. Por último, aún dentro de
la fundación, Rivers consigue entrar al despacho de Gavigan y, aunque no
encuentra las cartas, se agencia el suculento fajo de billetes que encuentra en
la caja fuerte, todavía entreabierta. Justo en ese momento el guardia baja de
la planta superior y los investigadores huyen antes de que les descubra.
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Una de las horribles estatuas encontradas en la habitación secreta de la Fundación |
Mientras, en
la cena de la Dra.
Zimmerman, el Dr. Gavigan se muestra extremadamente cortés,
quizás algo falso, hasta que recibe la noticia del incendio ocurrido en su
fundación, momento en el cual empieza a desconfiar de la doctora y abandona el
lugar apresurado.
En la huída
fingen el robo del automóvil alquilado, tiran los guantes al Támesis y tras
contar el dinero se dan cuenta de que el dinero que tenía Gavigan en la caja
fuerte está nuevo y son todos números consecutivos. Rupert agarra el fajo y lo
tira al río. Antes de ir al hotel alquilan una habitación donde guardan las
cosas y vuelven al hotel justo a tiempo para que llegue la policía para
llevarles a comisaría por la denuncia del robo de una importante cantidad de
dinero antepuesta por el Dr. Gavigan. Rivers y Rupert permiten a los agentes
registrarles y registrar sus habitaciones donde no encuentran nada, les
acompañan a comisaría donde son puestos en libertad sin cargos a la espera de
una investigación más extensa.