martes, 3 de marzo de 2015

Demasiados deberes

Hace ya algún tiempo que vengo pensando que el hecho de requerir mucho conocimiento de la ambientación por parte de los jugadores es un defecto en un juego de rol. Un defecto en cuanto a que, por más que algunas ambientaciones complejas sean magníficas, esto hace que el juego sea menos accesible a nuevos jugadores, y les complica la vida tanto a ellos como al master.

Actualmente me estoy empollando la ambientación de Eclipse Phase para una partida que voy a jugar, y aunque me está pareciendo muy sólida e interesante, también es tremendamente compleja. Sinceramente, como jugador no me gusta nada tener que leer páginas y páginas de ambientación para poder jugar a un juego y enterarme de algo, y como master tampoco me gusta hacer leer a mis jugadores.

 

¿Qué alternativas hay? En primer lugar, obviamente, jugar a juegos con una ambientación más sencilla, o en los que buena parte de la ambientación sea desconocida para los personajes (como en La Llamada de Cthulhu, en el que el que los jugadores no conozcan bien la ambientación puede incluso mejorar la experiencia de juego).

En segundo lugar, se puede tratar de presentar la ambientación a los jugadores dentro de juego, al tiempo que se introduce a sus personajes en el mundo. Por ejemplo, yo empecé una campaña de Planeta Azul con la llegada de los personajes (todos ellos forasteros) a Poseidón, en Vampiro podría hacerse con personajes recién abrazados, y seguramente en otras ambientaciones habrá otros recursos similares. Está claro que no siempre puede darse toda la información de esta manera, pero desde luego es mejor que hacer que los jugadores se lean la ambientación (y rezar porque lo hagan). Éste es un recurso muy utilizado, por ejemplo, en películas y novelas de ciencia ficción, en las que a menudo los primeros minutos o capítulos (el planteamiento) tienen la función no sólo de presentarnos a los personajes y la trama sino, sobre todo, el universo en el que transcurrirá la historia. Por supuesto, esto requiere esfuerzo por parte del master y, especialmente si ya ha dirigido el juego varias veces, es más que probable que no le apetezca volver a dirigir lo mismo una y otra vez (que, por otra parte, es el principal motivo por el que odio los reboots cinematográficos; ¿cuántas veces más tienen que morir el Tío Ben y los padres de Batman?).

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